A veces nos dedicamos a hacer cosas por mera rutina, perdiendo totalmente el significado inicial y llevándolas a cabo en contra de todo tipo de razón y deseo, simplemente pensamos que lo tenemos que hacer y como consecuencia de ese razonamiento cuadriculado y exento de toda emotividad y deseo, nos vemos haciendo cosas sin recordar ya su verdadero origen.

 Sin ir más lejos la navidad es un ejemplo de ello, hace poco Mary me mando una presentación pps que le había hecho pensar, y la verdad es que es cierto a mi también me ha hecho pensar. En la presentación, Jesús se plantea como celebramos su cumpleaños, como casi nadie se acuerda de lo que celebra, y como todos lo convertimos en una fiesta que solo importan los regalos, comer y beber. A lo cual Jesús se entristece y se queda extrañado de que nadie lo invite a su onomástica. Cuanto menos católico-practicantes somos más fiestas organizamos en Navidad. ¿Cuántos de nosotros dedicamos un solo momento a recordar lo que se celebra el nacimiento de Jesús? Ninguno, no tenemos tiempo hay que vestirse, preparar la comida, regalos, salir, llamar a amigos quedar y un sinfín de cosas más, lo menos importante es lo que se celebra lo único que nos importa es que hay fiesta. Yo me pongo el primero desde luego mi casa nunca ha sido un ejemplo de navidad típicamente cristiana sino navidad fiesta.

 Pero esto solamente sirve como introducción para que pensemos que todo esto lo pasamos a todos los sectores de nuestra vida. ¿Realmente sabemos por qué hacemos lo que hacemos cada día? ¿Realmente al cabo de los años lo que hacemos día a día guarda su sentido original? ¿O no es más cierto que nuestra vida se convierte en una rutina que ni siquiera nos hace felices? De pequeños pensamos que queremos ser cuando seamos mayores, ¿qué somos de mayores? ¿Realmente hemos conseguido ser en la vida lo que queríamos o nos hemos acomodado a lo que la vida nos ha ido dando? ¿Realmente cumplimos nuestros objetivos o la rutina y el convencionalismo nos atrapan? ¿Somos capaces de romper alguna vez con nuestra rutina monótona e infeliz y luchar por nuestros principios?

Sin ir más lejos pongámonos en la piel de un español normal, el típico trabajador que trabaja durante toda la semana, repite cada día el mismo trabajo, los mismos mínimos espacios de libertad, al final de la semana cree ver la luz la libertad y el relax del domingo. Otra mentira ese mismo español normal seguro que esta anclado a tener que hacer alguna chapuza en casa y la típica paella en casa de los suegros, seguro que aunque son menos habituales no dejan de ser otra obligaciones, las obligaciones del domingo, ya sean obligadas por el entorno familiar o por el mismo pero otra vez es mera rutina y que se aleja de lo que realmente le haría feliz, ya sea levantarse a las seis de la mañana y escalar una montaña, coger una moto de trial y dar saltos, etc. Aún incluso dedicando este domingo a tus cosas el resto de la semana te recuerda tu rutina y eso no deja de ser nada más que la gran mentira de creerse libre.

Es evidente que con el paso de los años perdemos los ideales, la libertad y lo más importante la felicidad, ¿cuál es la solución? Reflexionar en nosotros mismos y modificar nuestra vida cuantas veces sea necesario buscando un solo objetivo la felicidad y sentirnos vivos. ¿Pero quién tiene redaños para hacer eso? ¿Y si conocemos a alguien así de qué lo tacha la sociedad? ¿Qué adjetivos calificativos se usan para ese tipo de personas? Loco, inconsciente etc. Y todos aquellos que usan esos calificativos para referirse a todo aquel que lucha por su felicidad, no son más que meros zombies anclados a su rutina y “estabilidad” que ven como la vida pasa despacio día a día.

Alguien me dijo hace poco “voy a hacer lo que quiera hacer, no lo que se espera de mí”, pensé se le ha ido la pinza, en ese momento fui un Zombie más yo que siempre me había calificado de loco, pero por suerte pensé más y dije ole tus…………. Jajajaja. Yo espero no tener nunca mi pinza, espero ser tachado de inconsciente, egoísta, loco o de lo que haga falta pero espero no perder nunca mis objetivos, mis ideales, caerme y levantarme cuantas veces haga falta pero vivir de verdad cada día sin miedo, y si alguna vez pierdo mis objetivos ser capaz de darme cuenta y buscar otros. Este es mi deseo para todos mis amigos ser locos no seáis Zombies, la vida puede durar tres, cuatro, cinco días pero lo importante no es su duración sino su intensidad que cada día sea vivido como el último.